Día 1 con galletitas hechas por las manos de la madre junto al matecito y la lectura, los deseos cada vez en mayor simplicidad: salud para ustedes, nosotros, los bebés, y amor del que vale los rezos, el cuidado, la suavidad -frente a la tempestad interna, externa, tiranía de la sombra en dolor. Que la resistencia nos encuentre pacientes, alegres, conmovidos por estar en vida, sin olvidar que estamos siempre al borde del abismo, nada está asegurado, todo es temporal, el pensamiento, el cuerpo, ese yo al que tanto se aferra quien se siente escindido, en soledad, en desamparo. Todo es ilusión, del barro venimos y al barro volveremos, somos Sísifo, la changa contemplando la montaña, el frenético extasiado de cemento y dopamina, el cura leyendo a Kusch, la mujer que alza, lava, acaricia, cocina, ordena, lleva, trae, sostiene, aguanta, y nos diluimos en la espiral de lo que no logramos atizbar desde la lógica, cerramos los ojos, suspiramos. Invocamos la simpleza de las galletitas hechas por las manos de la madre, los matecitos, la lectura, la salud para ustedes, nosotros, los bebés, el amor del que vale los rezos, el cuidado, la suavidad.