Los motivos detrás
- Los motivos del Estado
- El infierno en la tierra
- Miserable complicidad machista patriarcal
- Rancios asesinos
- Que se quiebren las almas pervertidas
1.
Dícese desde la tradición eurocentrada occidental, que los motivos detrás de la existencia de la organización política radican en un estado de naturaleza de extremo desorden que justifica la creación de un poder irresistible: el soberano, hoy en día Estado.
Particularmente en Hobbes, “padre” (porque todos los pensadores clásicos son varones europeos “padres”) del pensamiento político occidental, sostuvo en su corpus teórico la premisa de que el hombre, el ser humano, las personas, son apolíticas, seres no sociales. La existencia común se caracterizaba por el temor difuso, general, de la amenaza que representaba cualquier Otro, y la creación de un poder soberano requería terminar con ese temor fragmentado para unificarlo en un temor determinado: “La soberanía absoluta era el complemento lógico de la anarquía desenfrenada” (Wolin, 1960). La función del orden político sería la protección de la pretensión particular bajo la presunción de que los seres humanos son calculadores y egoístas. La sociedad, entonces, sería un acuerdo explícito entre individuos que sólo tienen esa decisión en común. Se considera compuesta por singulares inconexos, unidos únicamente por tener una autoridad común que les garantice seguridad y defensa. Desde el punto de vista de Hobbes, la sociedad no tiene atributos de una comunidad política, no hay afectos, tejido colectivo ni organicidad en los vínculos sociales y políticos. La lógica y la razón objetiva debían refutar las nociones de interdependencia social y económico políticas, tonterías del aristotelismo y el pensamiento medieval.
Por su parte Locke, “padre” -sí, otra vez- del liberalismo clásico y la filosofía política liberal dará un paso fundamental en la disociación entre lo social y lo político, y constituirá un entendimiento de lo social a partir de lo económico. En vistas de las guerras religiosas en Inglaterra, la paz y la producción son consideradas mejor guía para la vida en común: la generación de la riqueza, la división del trabajo, la protección de la propiedad, la venerada mano invisible…
2.
En el sistema republicano que nos toca como herederos de los regímenes políticos occidentales denominados democracias liberales, se distorsionan los poderes y ese soberano que se suponía encarnaba el temor para instaurar la paz, el orden público que añoraba la mejoría material, puede convertirse en un infierno en la tierra.
Se evidencia hoy en Argentina un entramado de varones cómplices, que encuentran en el Estado un botín a repartir entre amiguismos y lealtades miserables. El poder y la red se justifican por sí mismos y en pos de mantenerse en el juego. Esto quiere decir que es a cualquier costo, y frente a ningún objetivo específico. No es cierto que los puestos públicos son ocupados en contra del tan aclamado peligro por Hobbes, ni a favor de la abundancia predicada por Locke.
Releyendo los postulados clásicos de Hobbes, la realidad hoy pareciera un espejo hacia la teoría misma: los motivos detrás de quienes ocupan los cargos estatales son mezquinos, criminales, destructivos, amputados de toda solidaridad, empatía o comunidad posible.
Desde el poder ejecutivo y judicial, provincial y nacional, se detentan negligencias que se cobran vidas de nuestras niñas, se rematan los territorios y recursos que se desmembran y depredan violentamente, se espectaculariza la indignación por la corrupción obscena de los más hipócritas personajes.
3.
Dícese (Segato, 2016; Federici, 2004) que el patriarcado es la forma más antigua de dominación, imbricada más luego con la explotación capitalista, colonial y racial. Como horror último: los cuerpos descuartizados de las mujeres, las violaciones de guerra, la espectacularización del ejercicio de la violencia por la validación de la masculinidad entre pares. En un mundo roto, tan roto, el poder machista patriarcal se alimenta -entre varones- de la potencia de dominar a los cuerpos feminizados.
Históricamente, la constitución de los órdenes contemporáneos se sostuvo a partir de genocidios de poblaciones que inician con la persecución de las mujeres brujas, continúa con los musulmanes en Europa, los pueblos originarios del mundo con la creación del sistema-mundo-colonial global (Grosfoguel, 2013). Estos procesos fueron acompañados de una domesticación de las mujeres por ser relegadas del ámbito político, una división del trabajo omitida por las obras maestras de Karl Marx, quien no supo reconocer el valor que atribuían al capitalismo las tareas de cuidado y reproducción, feminizadas y devaluadas como una forma de sometimiento de género justificada en la supuesta naturalización.
Las mujeres son doblemente sometidas: en su labor no reconocida y en su uso y abuso para el refuerzo de la masculinidad patriarcal: extractivista, explotadora, basada en el dominio por la fuerza.
El duelo colectivo por el femicidio de una joven.
¿Acaso es posible continuar la conversación en lo que sigue?
Sólo me interesa contribuir a la reflexión de que no es una cuestión aislada sino estructural. Un llamado a la responsabilidad de quienes hagan teoría política en reconocer críticamente las influencias del conocimiento eurocentrado. Aquél que desprecia la noción de comunidad, cuidado, interdependencia y que pone en primera plana a ese modelo de varón dominante-destructivo y que supuestamente construye órdenes en función del mismo ¿o a favor de los mismos?
Los dichos de los responsables políticos de nuestros Estados -provinciales, nacionales- demuestran una red de complicidad que tolera la violencia de género, la destrucción de nuestra patria, las corrupciones en sus formas más elementales y deshumanas. Esto no es una presunción de que lo comunitario es inexistente como en Hobbes, es un atentado contra toda posibilidad de existencia ética comprometida con lo común.
5.
No digo nada y digo lo mismo, una y otra vez. En el camino me acompañan y sostienen los pensadores de la doctrina justicialista y los pensadores de la filosofía de la liberación.
La distopía del fin del mundo en manos del avance tecnológico y de los prototipos de varones en dominio destructivo encuentra su resistencia en la intuición mítico-religiosa de la que nos habla Scannone.
No es suficiente resguardarse desde un poder temible, ni la aspiración a lo meramente económico-material. Es necesario construir pensamiento y praxis a partir de la comunidad en función del pueblo, definido en palabras de Poratti como un conjunto humano atravesado no sólo por un pasado común, sino además, y esto es lo importante, por un proyecto común. Aquí lo prioritario no es ya lo individual sino el “nosotros estamos” que Scannone propone a partir del pensamiento telúrico de Kusch, en donde existe una vinculación ética con los demás. El cruce de miradas debe poder sostener las nociones de interdependencia y afectividad para desprenderse de la miserabilidad de las almas que no logran ver más allá de los intereses banales inmediatos, indiferentes al daño, impunes frente a cualquier posibilidad de servicio y trascendentalidad.
Nos hablaba ya Perón de la gravedad de una sociedad que sólo se establezca en función de avances materiales y tecnológicos no acompañados de un desarrollo de la virtud humana en términos éticos trascendentales. La posibilidad de existir en función del cuidado de la comunidad y de algo que va más allá del interés particular individual, es la resistencia que debemos saber construir. Que se quiebren las almas mezquinas, pervertidas, frente a la potencia del poder comunitario en pos del cuidado, la ética trascendental y la realización de lo individual en la comunidad virtuosa.
Referencias
Federici, S. (2004). El Calibán y la bruja.
Grosfoguel, R. (2013). Para una descolonización epistemológica del paradigma moderno de conocimiento.
Hobbes, T. (1965). Leviatán
Kusch, R. (1962). América Profunda.
Locke, J. (1968). Tratado de Gobierno Civil.
Macpherson, C. (1962). The Political Theory of Possessive Individualism: Hobbes to Locke.
Perón, J.D. (1949). La comunidad organizada.
Poratti, A. (2009). Antiproyecto de la sumisión incondicionada al norte imperial. En: Proyecto Umbral.
Quijano, A. (2014) “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina.” En Cuestiones y horizontes.
Segato, R. (2016). La guerra contra las mujeres.
Scannone, J.C. (1960). Nuevo punto de partida en la filosofía latinoamericana.
Tronto, J. (2013). Caring Democracy: Markets, Equality, and Justice.
Wolin, S. (1960). Politica y perspectiva.